Si le apetece hacer una escapada y pasar unos días entre laderas, la ciudad tiene mucho que ofrecer. La ciudad antigua data de la Edad Media y todavía es una colección encantadora de casas medievales. De cara a la plaza central, se encuentra el Techo de Oro, construido como residencia para los reyes y reinas tiroleses en el siglo XV. Desde este lugar podían ver los torneos celebrados en la plaza de la ciudad sin tener que salir de su palacio. El Techo de Oro es un balcón de tres pisos cubierto con casi 3.000 tejas de cobre.
El Palacio imperial es un edificio arquitectónico del gótico tardío y data de 1460. El palacio consiste en cuatro alas alrededor del gigante hall central (Riesensaal), pintadas en un blanco espléndido y dorado. La bodega gótica está disponible para ceremonias privadas. Por encima de Innsbruck, se encuentra, rodeado de grandes jardines ingleses, el castillo de Ambras. El edificio alberga el museo más antiguo de Europa, en el cual se pueden encontrar armas y armaduras, arte y libros. También podrán encontrar la Galería de retratos de Habsburg, la cual muestra obras de Tiziano, Van Dyck y Velásquez.